Afrontar la infertilidad. La lucha

La infertilidad es a menudo una lucha silenciosa, las mujeres que se someten a TRA no suelen compartir sus emociones con las personas que componen su círculo afectivo, bueno, ni con nadie.

Estás buscando quedarte embarazada pero ese momento no llega. Lo has intentado muchas veces (muchas más que muchas), has leído de todo (se podría convalidar como un “experto en fertilidad”), acudido a múltiples especialistas… Empiezas un tratamiento de reproducción asistida y durante el mismo empiezan a aflorar emociones y no sabes qué hacer con ellas y encima has leído/ te han dicho que tienes que estar tranquila porque si no, no te vas a quedar embarazada, que no sé quién cuando dejó de pensarlo se quedó, que lo importante es estar tranquila. 

Antes que nada, me gustaría dejar claro lo evidente, somos seres humanos, no robots, no podemos no sentir y no pensar, sentir y pensar es una buena señal de que estamos vivos y de que nos importan las cosas. Dejar de sentir no va a hacer que ocurra un embarazo, tener información sobre mi cuerpo y sobre mi mente, conocerme un poquito mejor, igual sí.

La infertilidad es a menudo una lucha silenciosa, las mujeres que se someten a TRA no suelen compartir sus emociones con las personas que componen su círculo afectivo, bueno, ni con nadie. Es por ello que vamos a poner voz a las distintas emociones que pueden llegar a sentir durante este arduo proceso, para ver si de este modo, desde la validación de sus emociones y haciendo de altavoz las legitimamos para poner en palabras lo que sienten.

 

Frustración. “Llevo mucho tiempo tratando de quedarme embarazada, mucho más del que puedo tolerar y eso me genera sufrimiento”. “Me siento frustrada porque el deseo de ser madre no se materializa”. 

Culpa. Sentimos que hemos fallado, que podríamos haber hecho algo de una manera distinta y nos culpamos. No tenemos la responsabilidad sobre este proceso, no depende de nosotras, pero nos responsabilizamos. Esa responsabilidad no te pertenece.

Tristeza. “Nunca lo conseguiré, he intentado todo, no puedo más”.  Si dejamos estar la tristeza sin constreñirla, vendrá como una ola y se irá dejando por el camino una cara triste, que hará que mi entorno me pregunte y pueda manifestar mi dolor, sintiendo que mi dolor resuena y aliviando la carga. La presencia del otro, un gesto de afecto hará que esa sensación de dolor se atenue. Me sentiré menos sola.

Soledad. Muchas veces me siento incomprendida por mi entorno y eso hace que me sienta sola. Puede que necesites una red de sostén, compartir con otras mujeres que estén en tu misma situación o ver si puedes modificar o ampliar tu red de apoyo.

Miedo. El miedo en este caso se dispara por el dolor físico y mental que supone esta proceso y la anticipación del mismo. Para que el miedo se mitigue podemos ver si hay algo que podemos hacer para protegernos y aliviar el dolor (por ejemplo: pedir ayuda, hablar sobre lo que me sucede…), después podemos observar lo que me está ocurriendo, poner frente a mi aquello que me da miedo (ej.: no quedarme nunca embarazada) y pensar sobre ello hasta que mi cuerpo tolere la sensación

 

Ira. Disparada por la situación tan frustrante que estoy viviendo. Permítete sentir y expresar tu enfado

Poner en palabras lo que sentimos reduce la intensidad emocional y hace que nos regulemos mediante la relación con otro.



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