El sesgo de género en medicina

Aunque esperamos que todo vaya cambiando, la realidad es que actualmente existe el sesgo de género en medicina.  Y tiene tres formas de manifestarte.

Las tres  formas de manifestarse

  1. Partir de la base de que los problemas y riesgos para la salud de la mujer y del hombre son iguales.

En realidad no lo son. Partimos de una mirada androcentrista (el hombre es el arquetipo del ser humano) por lo que sus características se han adquirido como universales a nuestra especie. Durante años los ensayos clínicos sólo han incluido a hombres y los resultados se han supuesto extrapolables a hombres y mujeres. Incluso factores protectores y de riesgo estudiados en hombres se han dado por sentado de igual manera en mujeres. 

2. Otras veces se parte de que sólo existen diferencias biológicas o psicológicas dónde sólo existen similitudes.

Normalmente se entiende la diferencia en salud de la mujer en relación únicamente al embarazo, la anticoncepción, la planificación familiar y la menopausia. Aunque recientemente está habiendo una gran revolución, la menstruación por ejemplo sigue siendo un tabú. Según la Dra Carme Valls-Llobet “Una consecuencia de esta visión en los servicios asistenciales es el establecimiento de las unidades que atienden “problemas de las mujeres” o “unidades de atención a la mujer” segregadas de las unidades de atención primaria lo que obstaculiza introducir una mirada de género no sesgada en la atención primaria. Por otro lado, se asume que existen diagnósticos diferentes con mayor prevalencia en las mujeres que en los hombres, sin que sean probados. Hasta en la jerga diaria podemos escuchar comentarios asentados de que las mujeres son más depresivas, más ansiosas, “es una histérica”… 

Normalmente se entiende la diferencia en salud de la mujer en relación únicamente al embarazo, la anticoncepción, la planificación familiar y la menopausia. Aunque recientemente está habiendo una gran revolución, la menstruación por ejemplo sigue siendo un tabú. Según la Dra Carme Valls-Llobet “Una consecuencia de esta visión en los servicios asistenciales es el establecimiento de las unidades que atienden “problemas de las mujeres” o “unidades de atención a la mujer” segregadas de las unidades de atención primaria lo que obstaculiza introducir una mirada de género no sesgada en la atención primaria. Por otro lado, se asume que existen diagnósticos diferentes con mayor prevalencia en las mujeres que en los hombres, sin que sean probados. Hasta en la jerga diaria podemos escuchar comentarios asentados de que las mujeres son más depresivas, más ansiosas, “es una histérica”… 

3. Se da por supuesto que los problemas de salud son provocados sólo por algunas causas sociales o culturales sin otras interferencias.

La epidemiología es incompleta si la influencia del sistema social en las estadísticas no está reconocida.

CONSECUENCIAS DE ESTE SESGO DE GENERO

No existe visibilidad de la morbilidad diferencial. Por ejemplo: las enfermedades crónicas prevalentes en mujeres no han sido estudiadas.

El proceso de asistencia está sesgado. Un ejemplo es: se ha probado que existen prácticas diferentes en los protocolos y tratamientos para enfermedades cardiovasculares que, siendo comunes en los dos sexos, son percibidas como más prevalentes entre hombres. 

RETOS

  1. La investigación en salud debe incluir tanto a hombres como a mujeres teniendo en cuenta sus diferencias y en sus roles en la sociedad.

     

  2. Ampliar nuestra mirada teniendo en cuenta la variabilidad de las personas.

     

  3. Tener en cuenta las diferencias y desigualdades que genera el género 

👉 Os recomiendo el libro “Mujeres invisibles para la medicina” de la Dra Carmen Valls-Llobet

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