El silencio de la maternidad por reproducción asistida

En torno a este tipo de concepción hay un gran tabú y estigma social. Muchas familias que recurren a estos tratamientos viven sus procesos en silencio y con una gran carga psicológica.

“Madres de probeta”

“Madres artificiales”

“Madres de segunda categoría”

“Mujeres rotas”

 

Estas son algunas de las verbalizaciones que muchas mujeres comparten conmigo cuando hablan de sus embarazos por reproducción asistida.

 

En torno a este tipo de concepción hay un gran tabú y estigma social. Muchas familias que recurren a estos tratamientos viven sus procesos en silencio y con una gran carga psicológica.

 

Todo deriva del miedo a ser juzgadas, no acompañadas e infravaloradas.

 

Retos de estas mujeres/familias:

 

  • Transitar sus duelos: Nos han enseñado que todas somos fértiles, que podemos decidir cuando nos quedamos embarazadas, que nuestros cuerpos van a responder como queremos. Pero eso no es una realidad para todas.

Asumir que no es así, supone enfrentarse a muchos duelos que tenemos que transitar, duelo de tratamientos que no culminan en ese embarazo tan deseado, el duelo a nuestros cuerpos, el duelo de tener la regla mes tras mes…Incluso el duelo a no ser la madre que deseaba ser.

 

  • La carga de la culpa: “¿Quién tiene la culpa o el problema? Esta suele ser la pregunta estrella cuando se comparte que se está en tratamiento de reproducción. Es muy doloroso sentir que hemos traicionado o nuestro cuerpo ha traicionado nuestra  idea de maternidad. ¿Pero realmente depende de nosotras/os? 

 

  • Los miedos: La incertidumbre de los tratamientos pone sobre la mesa emociones relacionadas con la indefensión y la vulnerabilidad. Es realmente difícil convivir con la incertidumbre de no saber qué pasará, estar muy centrada en el presente y en ir paso a paso. Uno de los miedos más potentes es el que te lleva a enfrentarse a la idea de que quizás el tratamiento de reproducción sea la “única o última oportunidad de gestar”

 

  • Sentirse menos madre, menos mujer: la vergüenza, el no sentir reconocimiento, el que no se validen las emociones antes y durante el proceso, suele generar un sentimiento de inferioridad. Si esto lo unimos a esa idea de “uy pobrecilla/os” que minimiza el valor de la persona. Sobre todo la mujer, suele reconocerse como una madre de segunda categoría.

 

  • El impacto económico y familiar: No debemos olvidar el alto coste de muchos de estos tratamientos y la repercusión familiar. El silencio del proceso puede deberse a que se valora socialmente que estos tratamientos son “un capricho”.

 

  • Los mensajes en torno a los procesos de reproducción: “veras como todo va bien a la primera”, “verás como te relajas y te quedas embarazada”, “uy si no eres madre más tranquila y tiempo para ti tienes” “tu lo que tienes que hacer es…” “pues yo conozco…”

Todas estas frases hacen que muchas familias guarden sus procesos en silencio. No necesitan consejos ni pedidos ni frases vacías.

 

Si sientes que ésta es tu realidad y que te sientes así, pide ayuda. El acompañamiento de los procesos de reproducción por parte de profesionales perinatales ayuda a convivir, entender y procesar muchas de las emociones y pensamientos que surgen. También existen recursos y espacios de encuentros donde familias que transitan estas experiencias pueden encontrar reflejo, apoyo y entendimiento.




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